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Jun/10
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Entrevista a Jose Ramon Moreno Fernandez.

Jose Ramón Moreno Fernández, ganador del concurso nacional de fotografía de l´Olleria en las dos ediciones celebradas demuestra de esta manera que la victoria conseguida el año pasado no fue una mera casualidad.

Además de conseguir en ambas ocasiones el primer premio ha conseguido colocar otra de sus obras entre las diez finalistas, tanto este año como el anterior.

Ante este éxito, desde la Associació Fotogràfica de l´Olleria decidimos ponernos en contacto con él para que nos concediese una entrevista que a continuación os dejamos, junto con algunas de sus fotografías que, amablemente, nos cedió para que podáis contemplar su obra. Aconsejamos leerla puesto que no tiene desperdicio alguno.

Allá vamos:

1- Para poderte conocer mejor, ¿cómo te describirías en tu faceta fotográfica?

Para mí, la fotografía es un instrumento para contar cosas, para compartir sensaciones, ideas y sentimientos. Es decir, se trata de un acto a medias intelectual y sentimental, en el que siempre se retrata tanto al objeto como al fotógrafo. Uno enseña lo que es, para lo bueno y para lo malo. En mis fotos trato de ser honesto trasmitiendo lo que me preocupa o me obsesiona en cada momento.

2- Tanto los amateurs como los profesionales, llegan al mundo de la fotografía, en algunos casos de forma similar, ¿ Cómo fue tu llegada?.

En mi caso ha sido un reencuentro. Al final del periodo químico (allá por la prehistoria) me interesaba sobre todo el color y me desesperaba la falta de control sobre el resultado final. Además, los ciclos de la vida son como son: en la etapa de consolidación profesional no hay tiempo para dedicarse a otra cosa que no sea el trabajo, de manera que las aficiones se aparcan durante algún tiempo.
La vuelta al interés por la fotografía coincidió con la llegada de la fotografía digital. Volví a retomar la afición con la curiosidad de aprender un proceso completamente nuevo que tenía sus ventajas y sus inconvenientes. Es verdad que la edición digital exige un dominio de herramientas nuevas que no se adquiere rápidamente, en un taller un par de tardes, pero cuando sabes lo que quieres conseguir en seguida te vas dando cuenta de que los programas de edición responden. Al principio, como es obvio, los resultados no pasan del aprobado raspado, pero la capacidad de experimentar es prácticamente infinita y los progresos pueden ser muy rápidos, y las satisfacciones también. Y en este sentido, el salto definitivo lo han facilitado las nuevas impresoras de pigmentos minerales y la amplia gama de papeles de alta calidad. Con este avance, la fotografía digital ha alcanzado la madurez, con una calidad de presentación y durabilidad que no tiene nada que envidiar a la química. Así que nos hemos librado de las limitaciones técnicas y podemos concentrarnos de nuevo en lo que verdaderamente importa, la fotografía.

3- En las fotografías que conocemos de ti, el ser humano no aparece de una forma directa. ¿Es una etapa que estás pasando, o te interesa más la fotografía no retratista?

No es la primera vez que me lo dicen. Sin embargo, pienso que quizá con la excepción de la fotografía de naturaleza más purista ( y tampoco al 100 por 100), en todas las ramas está más o menos presente el ser humano, aunque desde enfoques diferentes. Me explico, si hubiera que hacer un retrato de una abuela tradicional española podríamos concentrarnos en sus arrugas, en sus manos, en su mirada, en su pelo blanco con el moño estirado hacia atrás; o tal vez en la imagen del saloncito de su casa, con aquel sofá de escay color tabaco en el que nunca se sentó nadie y que estaba presidido por un grabado de una escena de caza británica o quizá por una reproducción barata de un cuadro de Romero de Torres.
Es decir, casi todos estamos interesados en los mismos temas, pero afortunadamente, cada uno lo afronta desde su propio punto de vista. En todo caso, a mí me resulta difícil mantener siempre el mismo, porque tampoco me interesan las mismas cosas todos los días. Las colecciones que más he trabajado sí que son una mezcla de fotografía de arquitectura, de lugares abandonados, de los efectos del paso del tiempo; pero también he hecho fotografía de calle, retratos y muchas otras cosas. Hay tiempo para todo y aunque especializarse es una necesidad, no veo el interés de encasillarse en el mismo tipo de lenguaje fotográfico.

4- Después del éxito en nuestro concurso nacional de L'Olleria, supongo que seguirás presentándote. ¿Sueles participar con asiduidad a los concursos o esporádicamente?

Con bastante asiduidad. Empecé a concursar en 2007, con la misma intención que todo el mundo: ponerme a prueba a través de los ojos de un jurado y, si era posible, hacer caja para financiar una afición que es cualquier cosa menos barata. Al principio tuve suerte y me animé a seguir concursando. Y en ello estamos con una mochila llena de premios y un remolque entero de calabazas.
Por lo demás, gracias a la fotografía y a los concursos he conocido a gente muy interesante, con propuestas artísticas personales y sorprendentes, con muchas cosas que decir y con la generosidad de compartirlas. Eso es impagable.

5- Cuando alguien se presenta a un concurso con espíritu ganador, generalmente estudia la obra a presentar. En tu lugar ¿preparas un trabajo específico para cada concurso?

En estos años he hecho de todo, a veces con más éxito y a veces con menos. Ahora defiendo los concursos como un incentivo para continuar planteando nuevos retos, investigando, haciendo fotos nuevas y mostrándolas.
Y tomando distancia respecto del “éxito” en los concursos. No conviene confundir medios y fines. El objetivo no puede ser ganar un concurso; sobre todo porque eso es muy difícil, la calidad abunda, el talento no es tan escaso como se piensa, la competencia es mucha y para ganar no basta con hacer un buen trabajo, también tiene que coincidir el gusto del jurado con tu propuesta. Y hay jurados y jurados.
Así que a largo plazo, el objetivo de un fotógrafo ha de ser desarrollar su propio lenguaje, un trabajo personal, eso que pomposamente acostumbra a llamarse “mi obra”, y que es lo que acaba definiéndolo. Por eso, hacer fotos específicas para concursos en ocasiones puede ser un medio para divertirse, para financiarse, para explorar nuevos caminos; pero nunca puede ser un fin en sí mismo. Afortunadamente, existen los concursos de “tema libre”, donde puedes presentar lo que te apetezca sin restricciones.

6- Una pregunta técnica, ¿Qué material utilizas para realizar tus trabajos? (Cámara, objetivos....)

No es la flecha, es el indio... Pero también es cierto que para que el indio dé en el blanco, no está mal que cuente con un buen arco y una buena flecha.
O sea, que lo fundamental en una fotografía es la mirada. Pero me preguntabas por la técnica, que también importa: desde la imagen mental que uno se construye antes de apuntar con la cámara hasta la fotografía en papel hay un largo proceso que, en su modalidad digital, hace intervenir un montón de elementos: la imaginación, el punto de vista, la cámara, el objetivo, los parámetros del disparo, el “revelado” digital, el procesamiento y el “positivado” final. La calidad técnica del resultado final la determina el elemento más débil de la cadena, que es el que produce más errores y mantener un buen nivel técnico, como decía antes, te da la oportunidad de concentrarte en lo importante, la imagen.
Cuando empecé a concursar lo hice con la intención oculta de financiarme un equipo en condiciones y como he ido teniendo suerte, también he podido llenar la mochila con trastos de calidad. Ahora utilizo una Nikon D3 y unos cuantos objetivos, fijos y zooms de la máxima luminosidad posible (14-24 f/2.8; 24-70 f/2.8; 70-200 f/2.8: 50 f/1.8; 85 f/1.4, todos Nikkor y algunos otros que utilizo menos). En condiciones normales, para las fotos que habitualmente hago, con el 12-24 y el 24-70 me apaño; pero para fotografía de estudio y mis principales líneas de trabajo cada vez uso más los fijos, el trípode y diferentes sistemas de iluminación, con flashes portátiles y flashes de estudio. Es una de las ventajas de fotografiar arquitectura o interiores: el motivo se está quieto, da tiempo a pensar y a prepararlo todo en condiciones.

7- ¿Crees que el mundo de la fotografía ocupa el lugar que merece, o por el contrario, la mayoría de la gente lo ve como superficial a no ser que se realice con el reportaje periodístico bélico o de hambrunas?

En absoluto. Las exposiciones de fotografía se llenan de público. Y es lógico. Cada día se suben a flickr tres millones de fotos. Cada día en el mundo se deben disparar varios cientos de millones. Quizá la mayoría sean “para el álbum”, pero la popularización de la fotografía digital ha democratizado las “herramientas” hasta un punto que nunca antes se había alcanzado. La ecuación es sencilla: cada vez más gente hace fotos, se preocupa por el resultado final y, por tanto, los interesados en la fotografía somos más que nunca. En todo tipo de fotografía, desde la documental y el reportaje, hasta la fotografía artística.
De hecho, la fotografía lleva varios años instalada entre las artes con todos los derechos. No hay más que darse una vuelta por las galerías, por ARCO o incluso por los museos de arte contemporáneo, para percibir que la fotografía ha ganado un espacio que todavía se tiene que consolidar, que está sufriendo los efectos de la crisis, pero que mantiene el tipo con mucha dignidad.

8- Para finalizar, ¿cómo te gustaría que fuera tu futuro fotográfico?

Ante todo espero seguir divirtiéndome con la fotografía.

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